domingo, 17 de enero de 2010

Apunte rápido

(...) Pues no es otra cosa que el bien
lo que aman los hombres. ¿Tienes acaso
otra opinión?
—¡Por Zeus! Yo no —le respondí.
Platón, Banquete

Si uno malinterpreta a Platón —como suele suceder a lo largo de la historia— uno puede terminar con la idea de que uno ha de tratar con la belleza única, o en el mejor de los casos, tratará con esta belleza tal como se muestra en todas las cosas, de modo que todo tiene la misma belleza, tanto en "cantidad" como en cualidad al llevar a la intuición de la misma belleza. Esto hace pensar que uno debería ser feliz, por el contacto directo con la belleza, en todo momento y en toda circunstancia: al tratar con cualquier cosa, y ya que uno siempre esta tratando con algo, siempre se es feliz. Ahora, esta felicidad, este trato, este contacto, necesariamente es un comprender las cosas; dia-logar —en todos sus bellos sentidos— con el mundo que tenemos delante.

Quisiera dejar en claro desde ahora: de cualquier modo, no estoy en medio del mundo en sí, sino en medio de mi mundo. No sólo las cosas son determinadas, sino que yo mismo, aún liberado por una mirada despierta, sigo siendo determinado y apropiado para determinadas cosas y no para otras, conque hay cosas que no puedo hacer, no puedo entender o para las cuales no soy.

(claro, esta es la parte negativa de mi tesis, que tendría que superar (aufheben))

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