martes, 14 de septiembre de 2010

El Otro como motivo de la periagogé ética
(y no, no tiene que ver con Los Morunos»)

Pero todo cambia cuando aparece el otro. Cuando en su isla desierta Robinsón Crusoe encuentra una huella humana todo cambia en su vida, no es la huella de él mismo, o la de un animal, sino la huella de otro ser humano. De la misma manera, cuando Adán despierta de su sueño y encuentra frente a él a la mujer que será su compañera todo cambia. Modificación de mi vida y de mi pensamiento gracias a la llegada del otro.
Francisco Xavier Sánchez Hernández



Debería estar haciendo otra cosa —acabar de leer unos artículos para una revista (perdón profesor Polo)—, pero justo me vino esta idea leyendo uno de los artículos.

¿Dónde está encadenado el hombre de la Caverna de Platón? — entre el primer segmento y el segundo — ¿Y por qué?. Me refiero a esto: (1) el hombre esta encadenado de tal modo que sólo puede mirar hacia las sombras y oir los ecos, y piensa que éstos son el único mundo (primer segmento); (2) luego se libera y es forzado a ver hacia el segundo segmento, donde están las estatuillas y figuras; (3) a partir de ahí es que realiza un ascenso a través de la caverna. En otras palabras, y para aclarar nuestro punto, comienza él, no siendo parte de las mismas sombras y ecos con los que trata, sino estando entre los dos segmentos (el mundo "físico" y su copia); y luego avanza él, no sólo su mirada, a través de la caverna. ¿Qué quiere decir esto?

La pregunta se nos hace particularmente interesante si tomamos en cuenta que no sólo los objetos se hacen más plenos (de ser) sino que la misma subjetividad del prisionero (ya liberado) se hace más rica también. Tomando así la subjetividad y los objetos y su sucesivo enriquecimiento, se nos aparece la pregunta de qué pasa con la intersubjetividad: la relación con estos otros prisioneros, también sujetos, pero también objetos.

Más aún, sí la pregunta por el fenómeno del diálogo en general nos llama la atención dentro la Alegoría de la Caverna, más aún un punto que no es sólo interesante, sino además tocado por Platón en otros diálogos: el otro-modelo. ¿Qué pasa cuando la vida subjetiva del otro es tan rica, tanto en su trato dialógico con los demás, como en sus acciones (políticas, como por ejemplo la guerra) e incluso, mucho más allá, con respecto a la filosofía, que me lleva a notar cosas diferentes en él, tanto su mundo interior como en su subjetividad propiamente dicha (Einstellung, Stimmung) de modo que me fuerza a llevar a cabo una periagogé?. Es de este modo que el Alcibíades del Banquete pregunta a sus amigos en su elogio-venganza de Sócrates «no sé si hay alguien que haya visto las estatuillas de dentro».

(falta terminar)